una mano robótica para pasear, alquiler de hermanas y matrimonios con robots


La soledad no es un problema fruto de la situación que estamos viviendo. Viene de atrás, aunque, como es lógico, sus efectos se están acentuando en los últimos tiempos. Algunas compañías buscan la solución –más bien el parche– en la inteligencia artificial. Las creaciones son tan sorprendentes como, a veces, escalofriantes.

Dentro de este último grupo se incluiría ‘Osampo Kanojo’, una mano robótica de mujer con la que simular que vas paseando de la mano de tu novia. Porque sí, además de dar un poquito de grima, el invento no es demasiado inclusivo. Sus creadores son investigadores en robótica de la Universidad Gifu, en Japón.

Para conseguir el mayor realismo posible, la mano está hecha de un material sutil y maleable, que trata de imitar la carne humana. Por si fuera poco, los dedos aprietan cuando sienten presión e, incluso, tienen un mecanismo de calentamiento y de humidificación.

Pero no penséis que es un robot entero, no, es simplemente la mano. Eso sí, gracias a unos rieles se engancha con el brazo del humano y, de vez en cuando, tira para adelante o para atrás imitando la sensación de ir de la mano de alguien que va más rápido o más lento que tú.

La robótica estrella del pop que enamora a los japoneses

En octubre de 2018, Akihijo Kondo, un japonés de 35 años, se convirtió en el marido de un holograma. Se casó en Tokio con la cantante virtual Hatsune Miku, que asistió en forma de muñeco. A la ceremonia asistieron 40 invitados, ninguno de la familia del novio.

Kondo sólo abrió la veda. En un artículo publicado recientemente en The Guardian, se apunta a que son ya 3.700 los maridos que tiene Hatsune Miku. “La amo y la veo como un ser humano”, asegura Kondo dos años después del feliz enlace.

'Paro', la foca robot de peluche, responde a las caricias.

Mucho más plausible es Paro, una foca robot que ganó el concurso ‘Premio a los Robots 2006’, patrocinado por el Gobierno japonés. Se trata de un pequeño peluche robótico que mueve los ojos y las aletas y que tiene unos sensores que le permiten reaccionar al contacto y a la voz. Se usa en sesiones de terapia con niños autistas, discapacitados y ancianos de los geriátricos japoneses.

Hermanas de alquiler para los que se encierran en sus casas

Una de las entradas del Hospital del Mar de Barcelona.

Seguimos en Japón, ya que un estudio realizado por el Gobierno nipón en 2019 cifró en más de 540.000 el número de ‘hikikimoris’ que había en el país. Un síndrome por el que quienes lo sufren se aíslan totalmente del resto de la sociedad, llegando a estar muchos años sin salir de sus casas. Ermitaños del siglo XXI. A pesar de que se da, sobre todo, en Japón, otro estudio, en este caso del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona, cifró en 164 el número de casos de ‘hikikimoris’ en España.

Para ‘ayudarlos’, en Japón han creado las ‘hermanas de alquiler’. Mujeres que, por unos 250 dólares por sesión –que pagan las familias–, visitan a los ‘hikikimoris’ una vez a la semana y trabajan con ellos para tratar de devolverlos a la sociedad.

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