Tipos de neumonía, síntomas, causas y tratamientos


El 12 de noviembre se celebra el Día Mundial contra la Neumonía, una enfermedad muy presente en este último año, pues es una de las complicaciones más graves que puede provocar el SARS-CoV-2. Pero al margen de la pandemia del coronavirus, la neumonía ya era la responsable de cientos de miles de muerte al año y millones de hospitalizaciones, la mayoría de ellas entre niños menores de cinco años y entre mayores de 60, los grupos más vulnerables.

¿Qué es la neumonía y qué síntomas produce?

La neumonía es una enfermedad del aparato respiratorio que consiste en la inflamación de los sacos aéreos (alveolos) de los pulmones, que se llenan de líquido o pus. Esta infección pude afectar a un lóbulo completo (neumonía lobular), a varios segmentos, y puede darse en un pulmón o en los dos (bilateral).

Los síntomas que provoca la neumonía son muy variados y, aunque en la mayoría de los casos suelen ser leves, también puede ser moderados o graves y requerir de hospitalización. Los más comunes, según señala Mayo Clinic son:

•Dolor en el pecho al respirar o toser

•Desorientación o cambios de percepción mental (en adultos de 65 años o más)

•Tos que puede producir flema

•Fatiga

•Fiebre, transpiración y escalofríos con temblor

•Temperatura corporal más baja de lo normal (en adultos mayores de 65 años y personas con un sistema inmunitario débil)

•Náuseas, vómitos o diarrea

•Dificultad para respirar

¿Qué la causa y qué tipos existen?

Las causas de las neumonías son muy variadas, aunque por lo general se deben a infecciones de virus, bacterias y hongos, patógenos que entran por las vías respiratorias y que logran sortear el sistema inmune de las vías respiratorias altas y llegar a los pulmones. Según el microorganismo que las causa, podemos dividir a las neumonías en:

•Bacterianas. Son las más frecuentes y están causadas por bacterias como la legionela o la clamidia. Las más común son la producida por Streptococcus pneumoniae, que puede aparecer sola o después de haber tenido una infección vírica, y la producida por la bacteria Haemophilus influenzae, más común en niños.

•Víricas: Se producen por virus, desde los mismos que ocasionan resfriados, hasta los virus de la gripe o el SARS-CoV-2. El más frecuente es el virus sincitial respiratorio. Aunque, como estamos viendo en los últimos meses, los virus pueden ocasiones neumonías muy graves, por lo general, este tipo de neumonías son más leves que las bacterianas y se curan solas sin necesidad de tratamiento hospitalario. Son la causa más frecuente de neumonía en los niños menores de 5 años.

•Fúngicas: Son las causadas por hongos, como pneumocystis o coccidioidomicosis, y son más frecuentes en personas con problemas crónicos de salud o el sistema inmune debilitado. Además, se requiere de inhalar grandes dosis de estos organismos para que se produzca la neumonía. Los hongos que la causan suelen estar en la tierra o en las heces de las aves.

Las neumonías también pueden clasificarse por el lugar en el que han sido adquiridas. Así, podemos distinguir entre las neumonías adquiridas en la comunidad, que son las más comunes y se producen entre personas fuera del hospital y que se contagian de un microorganismo que le provoca la neumonía; y las neumonías adquiridas en el hospital, que, como su propio nombre indica, se producen a raíz de una complicación de algún proceso que se haya realizado en un centro hospitalario, como una intervención quirúrgica. La neumonía adquirida en el hospital puede ser grave debido a que la bacteria que la causa puede ser más resistente y porque afecta a personas que ya están a enfermas.

Además, también se habla de neumonía por aspiración, que no está ocasionada por ningún patógeno infeccioso, sino por inhalar comida, bebidas, vómito o saliva que llegan a tus pulmones. Esta suele producirse en personas con problemas que tienen alterado el reflejo de náusea, como algunos pacientes neurológicos, con lesiones cerebrales… e incluso que están bajo el efecto de las drogas y el alcohol.

Un sanitario atiende a un paciente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) dedicada a enfermos de coronavirus del Hospital Universitario Ramón y Cajal, en Madrid (España), a 8 de octubre de 2020.

Para diagnosticar la neumonía y su origen, lo habitual es realizar radiografías de tórax, además de análisis sanguíneos, una pulsioximetría (prueba que mide el oxígeno en sangre) y una prueba de esputo para identificar la causa. Si no mejora, se podrá realizar una TC y un cultivo del líquido pleural.

¿Cómo se trata?

La neumonía tiene un buen pronóstico en la mayoría de los casos y el tratamiento dependerá del patógeno que la cause. El tratamiento con antibióticos es el más común, pero si se trata de una neumonía viral en algunos casos podrán recetarse antivirales o antifúngicos si está provocada por hongos. En caso de que la neumonía provoque complicaciones, como falta de oxígeno, sepsis, insuficiencia respiratoria, etc., esta requerirá de hospitalización y el tratamiento será más complejo.

Una vez superada la neumonía, es normal que algunos síntomas, como la sensación de falta de aire, duren aún varias semanas.

Para prevenir las neumonías lo mejor es no contraer las infecciones que las causan, vacunarse contra aquellos gérmenes para los que exista vacuna, evitar hábitos de vida que la complican -como fumar o beber-, practicar una buena higiene y mantener fuerte el sistema inmune con hábitos de vida saludables.



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