Se mezclan la alimentación sana con la comida chatarra


Instagram, la red social que juega con retratar los buenos momentos de la vida, tiene un peso cada vez más importante en la manera de comer, sostienen los nutricionistas. Claro que esto no se traduce siempre en una buena alimentación.

Guillermo Omar, licenciado en Nutrición y cocinero profesional, tiene una cuenta en Instagram (@nutricion.integral_tuc) con más de 40.000 seguidores. Cada día publica recetas con mensajes positivos. El objetivo: motivar a las personas a cambiar sus hábitos, a mejorar su calidad de vida.

“Cada vez hay más cuentas que publican preparaciones, alimentos, bebidas y muestran distintos lugares gastronómicos e ingredientes. Hay que tener en cuenta que cualquier persona puede crear una cuenta en Instagram y esta accesibilidad tiene sus puntos positivos y negativos. Lo positivo es que posibilita encontrar recetas en segundos. Lo negativo es que la información puede no ser fiable”, resalta.

El experto sostiene que Instagram transformó el acto de comer, de alimentarse, de nutrirse en un espectáculo virtual. “Esta aplicación intensificó el placer de mirar, de mostrar y de exhibir, un acto del que antes sólo participaban los que estuvieran presentes. Ahora miles de personas pueden mirar lo que comemos, darle like, compartir y comentar. Esta forma de relacionarse con la comida le agrega significados a la acción de comer. Es un espectáculo que se disfruta más cuando se muestra, cuando más personas se complacen con lo que comemos y compartimos”, analiza.

“Hay muchos usuarios que buscan alimentarse saludablemente. Esta red ofrece miles de recetas sanas, pero también miles de recetas que no lo son o que son hipercalóricas. Las dos circulan con la misma frecuencia. Esto puede generar deseos contradictorios en los usuarios e influir en su conducta alimentaria. Por un lado, estimulan el deseo de comer sano y por otro el deseo de comer comida chatarra”, evalúa Omar, estudiante avanzado de Psicología. “El éxito de los foodies está en estimular, a través de lo visual, el deseo de comer. En una persona vulnerable puede generar deseos contradictorios, conductas opuestas y, por lo tanto, malestar”, opina.

¿Pueden las redes estar motivando a que se popularice el “buen comer”?, le preguntamos. “En Instagram hay información contradictoria, a veces no tiene sustento científico. Esto genera una opinión confusa entre lo saludable y lo no saludable”, respondió.

También la nutricionista Lucía Vallejo Trejo opinó: “Instagram tiene un peso importante en la manera de comer, pero no es del buen comer. Generalmente se trata de personas que no tienen conocimientos de nutrición, que preparan recetas más relacionadas a la innovación gastronómica”.



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