no son población de riesgo para la COVID-19


Obesidad, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca… La comunidad científica emprendió a principios de año una carrera contra el tiempo para identificar las patologías que pueden provocar un empeoramiento en los pacientes de COVID-19. Ahora, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Colorado y publicado en la revista Annals of the American Thoracic Society ha permitido respirar aliviados a los asmáticos, que no son población de riesgo para la enfermedad.

Este trabajo, encabezado por el mexicano Fernando Holguín, ha concluido que el asma no parece ser un factor de riesgo para desarrollar un cuadro grave de COVID-19 que requiera hospitalización e intubación, sino que este grupo de pacientes presenta una evolución de la enfermedad similar a la del resto de la población -algo que no ocurre, por ejemplo, con la gripe-. Asimismo, ha observado que los inhaladores con corticosteroides pueden “dificultar la entrada del coronavirus”.

“La prevalencia de asmáticos entre los ingresados por gripe alcanza en algunas series hasta el 20%. Sin embargo, en el caso de los hospitalizados por COVID este porcentaje se sitúa, de media, entre el 6 y el 7%, que es una cifra baja”, detalla a 20minutos Marina Blanco, coordinadora del Área de asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), al desglosar los datos del estudio.

De hecho, el trabajo liderado por Holguín, que se ha basado en una revisión de 15 estudios sobre la materia y en lo ocurrido en el Hospital de la Universidad de Colorado, establece que la proporción de asmáticos entre los pacientes ingresados con COVID-19 es “relativamente similar a la prevalencia del asma en la población de cada lugar de estudio”.

Este estudio pone en tela de juicio el criterio de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que mantiene a los asmáticos entre la población de riesgo ante la COVID-19, a pesar de los hallazgos de signo opuesto alcanzados. “A día de hoy no hay datos que permitan hacer esa afirmación, sino más bien la contraria”, enfatiza Blanco.

“La impresión que teníamos era que los asmáticos no eran un grupo particularmente castigado por la COVID”

“Al principio de la pandemia, uno de los temores era que los pacientes respiratorios crónicos, y en concreto los asmáticos, se vieran especialmente afectados por el coronavirus; que pudiera ser similar a la gripe, con la que se descompensan mucho y motivan muchas hospitalizaciones”, relata Blanco. “Sin embargo, en el día a día, la impresión que teníamos era que no se trataba de un grupo particularmente castigado, pues apenas ingresaron. Este estudio viene a confirmarlo”, matiza.

Para explicar esta diferencia de comportamiento entre las dos enfermedades, la neomóloga del Hospital de A Coruña apunta a la diferencia en el mecanismo fisiopatológico por el que actúan ambos virus: el de la gripe lo hace a nivel bronquial -y provoca una agudización del asma-, mientras que el SARS-CoV-2 afecta a los alveolos y la vasculatura.

Papel protector de los inhaladores con corticoides

El enfermero español Joan Pons, que trabaja como enfermero en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) del hospital de Sheffield desde hace cinco lustros, es uno de los mil voluntarios que se han inoculado una vacuna experimental contra el coronavirus y que está desarrollando la Universidad de Oxford. Esta misma tarde, en una entrevista telemática, ha confirmado que continúan los buenos resultados. Aunque todavía cree que es prematuro sacar conclusiones y que hay que tomarlas con “precaución”, considera que “si todo va bien” se esperan resultados definitivos en agosto y que podrían comenzar a producirla entre septiembre y octubre.

Una de las teorías que establece el estudio de la Universidad de Colorado para explicar la evolución de la enfermedad en los asmáticos es que los inhaladores con corticosteroides que tienen prescritos como tratamiento puedan actuar como una suerte de escudo ante la COVID-19. “No es descabellado pensar que puedan tener un papel protector, aunque hacen falta más estudios”, resalta la neumóloga.

Estos corticosteroides, recalca el trabajo, pueden disminuir la presencia en el organismo de ACE2, una proteína que actúa como receptor del SARS-CoV-2. Estos niveles ya son más bajos en algunos asmáticos incluso antes de la utilización de los inhaladores, especialmente en aquellos que sufren este problema respiratorio a causa de las alergias. Todo ello puede contribuir a dificultar la entrada del coronavirus en el organismo.

No obstante, Blanco destaca que este grupo de pacientes también se ha protegido más durante la pandemia mediante la adopción de “precauciones especiales”. “Se autoconfinaron al principio, empezaron a utilizar mascarilla de forma sistemática antes de que se aconsejara. No sabemos eso qué papel ha tenido”, dice la experta.

“Se autoconfinaron al principio, empezaron a utilizar mascarilla de forma sistemática antes de que se aconsejara”

En este sentido, la neumóloga señala otro elemento que puede influir en el curso de la COVID en los asmáticos en base a un nuevo estudio: el papel que juega la carga viral a la hora de desarrollar la enfermedad. De este modo, al estar más protegidos, los asmáticos probablemente estuvieron menos expuestos.

Y, en su opinión, tienen que mantener estos cuidados, pues estos datos, insiste, no quieren decir que los asmáticos no deban protegerse “por lo menos igual que el resto de la población” y adoptar las mismas medidas de prevención, así como continuar con sus tratamientos. 



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