Los jubilados reciben de media un 51% más de lo que deberían percibir del sistema contributivo, según el IAE


La arquitectura actual del sistema contributivo de pensiones de jubilación en España implica que, en la gran mayoría de los casos, el pensionista recibe más de lo que ha aportado en su vida laboral, financiándose la diferencia a través de impuestos o más deuda pública, según sostiene el Instituto de Actuarios Españoles (IAE). 

También muestra “importantes inequidades” a la hora de comparar los distintos casos que se presentan de pensionistas que se han jubilado a una determinada edad según sus años cotizados ya que, según los actuarios (profesionales financieros) “no existe un criterio equitativo para adelantar o retrasar la edad de jubilación”.

Estas son dos de las principales conclusiones que se desprenden del informe “Factor de Equidad Actuarial del sistema contributivo de pensiones de jubilación español” presentado hoy por el Instituto de Actuarios Españoles (IAE).  

Informe del IAE

Gregorio Gil de Rozas, vocal de la Junta de Gobierno del IAE y responsable de Pensiones del IAE, señala que “este estudio se ha llevado a cabo con el objetivo de analizar la relación entre las cotizaciones realizadas por un individuo y las prestaciones que recibe como pensión de jubilación en su parte contributiva”. Según destaca, “se facilita información exacta y veraz tanto a los ciudadanos como a las autoridades que tienen que tomar decisiones en la materia, en el preciso momento en el que se encuentran rediseñando los Acuerdos del Pacto de Toledo para sacar adelante la tan ansiada reforma de las pensiones”.

Para ello, indica Gil de Rozas, “el IAE, ha definido y aplicado el concepto de Factor de Equidad Actuarial (FdEA), que permite poner en relación el valor actuarial de lo que, en conjunto, recibe una persona como jubilada y el valor actuarial de lo que, en conjunto, aportó como trabajador”. 

“El valor promedio ponderado que arroja el informe en el escenario de bases medias es de 1,51, lo cual implica que el sistema contributivo de jubilación devuelve un 51% más de lo que recibe; teniendo que financiarse esta diferencia bien a través de impuestos, bien a costa de incrementar la deuda pública”, subraya el vocal del IAE.

Prestación inferior o superior a lo que aportó el pensionista

Imagen de recurso de un pensionista.
CANVA

Para poner en contexto la situación, un FdEA inferior a 1 denota un sistema de pensiones en el que el jubilado percibe una prestación que, en valor actual actuarial, es inferior a lo que aportó. Si el FdEA es igual a 1 encontramos lo que técnicamente se denomina un sistema de pensiones “actuarialmente justo”: el valor actual actuarial de la pensión que percibe el jubilado coincide con el de las aportaciones que realizó al sistema. 

Finalmente, un FdEA superior a 1 indica que nos encontramos ante un sistema de pensiones generoso en términos relativos, en el que la persona recibe, en valor actual actuarial, más de lo que aportó.

Si utilizamos un escenario con un perfil de cotizaciones cóncavo, similar al de la evolución tipo de los salarios, el resultado es aún más llamativo, ya que el valor promedio del FdEA se situaría en 1,89.

Inequidades del sistema

El informe del IAE muestra que el sistema presenta también inequidades difíciles de entender. Por ejemplo, este año, una persona que acumulase 38 años cotizados a los 65 años podría jubilarse a dicha edad. Sin embargo, si decidiese prolongar su vida activa hasta los 69 años, acumulando 42 cotizados, se beneficiaría de un premio del 4% por cada año de demora. Una persona con 65 años y 37 años cotizados que decidiese seguir trabajando un año más que en el ejemplo anterior, hasta los 70 años y acumulando 42 cotizados, sólo recibiría un premio del 2,75% por cada año demorado.

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Nos encontramos, pues, con que el premio recibido por retirarse un año más tarde, incluso aunque, como en este ejemplo, los años cotizados resultantes fuesen los mismos (42), sería inferior al premio de quien se jubiló con un año menos. El modelo presenta, por tanto, inequidades, lleva a arbitrajes y se está poniendo en peligro a sí mismo.

Como explica Enrique Devesa, coordinador técnico del Estudio, “como norma general, se aprecia que los mayores valores del FdEA se alcanzan para edades de jubilación intermedias, entre los 65 y 67 años, y con un número bajo de años cotizados, entre 33 y 37. Esto parece indicar que no existen incentivos suficientes para adelantar ni para retrasar la edad de jubilación, lo que se traduce en que las penalizaciones por adelantarla y las bonificaciones por retrasarla están mal calibradas. Tampoco parece haber demasiados incentivos para aumentar el número de años cotizados”.

La solución, según los actuarios

Se podrían resolver las inequidades que presenta el sistema contributivo de pensiones y conseguir una relación más equitativa entre aportaciones y prestaciones actuando sobre tres elementos:

-El tope del 100% del coeficiente por años cotizados

-Las elevadas penalizaciones por anticipar la edad de jubilación

-Las bajas bonificaciones por retrasar la edad de jubilación

Con esto, y haciendo que, al menos, la escala por años cotizados respondiera a un cálculo actuarial y sin el límite superior del 100%  se podría mantener el sistema actual.

Edad de jubilación

Respecto a la edad de jubilación, bastaría con que las penalizaciones y bonificaciones por jubilación a edades distintas de la ordinaria se calcularan de forma actuarialmente neutral -excepto por género- sin hacerlas depender de los años cotizados.

El informe del IAE indica que hay margen de mejora para calibrar el sistema y hacerlo más equitativo. Para ello, en materia de pensiones, los poderes públicos y legislativos deberían tomar dos decisiones estratégicas:

1.- Si existe la posibilidad de que la economía crezca por encima del 1,59%, el sistema mejoraría su sostenibilidad sin empeorar la suficiencia. Para ello, habría que detallar las medidas que se van a tomar para conseguir un mayor crecimiento del PIB.

También se puede alcanzar un FdEA más bajo, incrementando el tipo de cotización, si bien es conocido el problema que esto podría trasladar al mercado laboral.

2.- Sería necesario acordar el patrón lógico que debe seguir el sistema de pensiones a la hora de incentivar o desincentivar las jubilaciones en función de la edad biológica y los años cotizados al sistema, cómo queremos que el sistema “fluya” y posteriormente acordar cuáles son las irregularidades o rugosidades dentro de ese patrón que se consideran justas y/o necesarias y/o aceptables.

El análisis del IAE concluye que el conjunto de estas dos decisiones permitirá a todos los agentes relacionados juzgar la política de pensiones desde parámetros mensurables y estimaciones de impacto que pueden contrastarse con la realidad año a año, para así observar en qué medida el sistema responde a lo esperado de él o se desvía.

Los pensionistas, en contra

La opinión del IAE difiere de la de los pensionistas. En octubre de 2019, decenas de miles de pensionistas llegaron al Congreso de los Diputados en una manifestación para exigir que las pensiones se revaloricen con el IPC real por ley y que se elevara la pensión mínima hasta los 1.080 euros. 



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