Los condenados por cobardía que revolucionaron la salud mental


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Al principio de la Gran Guerra, algunos doctores empezaron a sospechar que momentos de intenso terror podían afectar hasta a los soldados más fuertes.

“Vi a hombres robustos y fuertes, con temblores, haciendo muecas como dementes, víctimas de un terror silencioso e incontrolable”.

Así describía el periodista Philip Gibbs hace 100 años el efecto que la guerra moderna tenía en los soldados del Frente Occidental durante la Primera Guerra Mundial.

Los efectivos empezaron a mostrar estos perturbadores síntomas en septiembre de 1914, apenas un mes después de que empezara el conflicto.

Jóvenes que hasta hacía poco estaban sanos y que no mostraban señales de heridas externas, estaban perdiendo los sentidos del olfato, vista y gusto.



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