Los aparatos de aire acondicionado supondrán en 2050 el 25% de toda la electricidad generada hoy


El calentamiento global hace que cada año sea más cálido y que cada vez más personas instalen aire acondicionado en su casa, cuyo gasto en 30 años supondrá 6.200 TWh, o lo que es lo mismo, una cuarta parte del consumo total de electricidad en el mundo actualmente.

El dispositivo se encaja en una camiseta interior que el usuario lleva bajo la ropa.

Las preocupantes previsiones han sido publicadas en technologyreview.com, la publicación digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT, sus siglas en inglés–. Aseguran que, según el Informe ‘Future of Cooling’ –de la Agencia Internacional de Energía–, el aumento de la población, así como el crecimiento de las temperaturas en verano, puede hacer que se triplique el número de aparatos de aire acondicionado instalados, llegando a los 6.000 millones.

Es la pescadilla que se muerde la cola, porque cuanto más se calienta el mundo, más se necesita enfriamiento –no sólo por puro bienestar, sino también por salud–. Pero, a la vez, los aparatos de aire acondicionado producen el suficiente calor como para aumentar las temperaturas urbanas y echan a la atmósfera potentes gases de efecto invernadero.

Muy pocas mejoras en la eficiencia de los aires acondicionados

El aire acondicionado portátil de Fujitsu se adapta al cuello de la persona

Hacen hincapié en que, a diferencia de otros sectores, los avances en cuanto a eficiencia y rendimiento de los aparatos de aire acondicionado en los últimos años han sido muy pocos. Es una tecnología, dicen, “que funciona de manera muy similar a cuando se introdujo hace casi un siglo”. Tampoco ha llegado el suficiente flujo de financiación que sí ha costeado la adaptación a los tiempos en otros campos como los paneles solares, las baterías o los vehículos eléctricos.

La multiplicación en el número de aires acondicionados, obviamente, aumentará de manera notable la demanda de energía en ciertas horas –las de más calor–, en las que todos estarán a pleno rendimiento a la vez. Esto implica, señalan, que habrá que sobreconstruir los sistemas eléctricos para satisfacer estos niveles de exigencia.

En Los Ángeles, por ejemplo, la combinación de aumento de temperatura y población podría hacer que la demanda de energía fuera un 51% mayor en 2060 que en la actualidad, a tenor de las conclusiones a las que llego un estudio de investigadores del estado de Arizona y la Universidad de California.

Los refrigerantes alternativos pueden reducir las emisiones en el equivalente a unos 50.000 millones de toneladas de dióxido de carbono

El oro se puede recuperar mediante microbios

Entre las posibles alternativas que han de barajarse y sobre las que hay que trabajar para evitar este dislate, está el desarrollar la transición de la red eléctrica hacía fuentes de energía limpia, como la solar o la eólica. Esto provocaría una reducción en las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero de la energía utilizada para alimentar las unidades de aire acondicionado.

También hay que conseguir redes más inteligentes, gracias a la inclusión de sensores, sistemas de control y software, que reduzcan el rendimiento a medida que bajan las temperaturas en el exterior.

Se precisa, evidentemente, la máxima implicación de los países, por ejemplo, fomentando el uso de refrigerantes alternativos: en el texto mencionan una clase de compuestos denominados HFO, entre los que están ciertos hidrocarburos como el propano, o, incluso, el dióxido de carbono

Este tipo de refrigerantes, tal y como se anota en un análisis de Project Drawdown, podrían reducir las emisiones en el equivalente a unos 50.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Otra opción más es hacer que los edificios necesiten menos electricidad para enfriarse. ¿Cómo? Agregando aislamiento, sellando fugas de aire, instalando cortinas, aplicando colores o materiales reflectantes en los tejados. 

Las palas de los aerogeneradores están recubiertas de fibra de vidrio

Puede parecer baladí, pero, según un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, la aplicación de este tipo de medidas en el 80% de los edificios comerciales de Estados Unidos podría suponer una reducción en el uso anual de energía de más de 10 teravatios-hora y ahorrar más de 700 millones de dólares.

Ponen de nuevo el foco en las instituciones públicas, y lo hacen partiendo de una afirmación: “Los ciudadanos no van a pagar más por aires acondicionados más eficientes sólo para ayudar a lograr objetivos climáticos globales”. Por eso, dicen, es importante que los gobiernos incentiven con ayudas la adquisición de estos aparatos mucho más respetuosos con el medio ambiente.

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