Llega un verano de más picaduras tras las lluvias: cómo identificarlas y tratarlas


La exposición a picaduras de insectos será mayor este verano.
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Los expertos avisan de que este verano será más probable sufrir picaduras de diferentes insectos. La razón, las abundantes lluvias caídas que han provocado que a día de hoy haya más ambientes húmedos de lo que es habitual y que favorecen la reproducción a mayor escala de insectos como los mosquitos.

Así lo advierte la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), que no solo han sido los mosquitos los beneficiados por estas lluvias sino también otros insectos que también pueden picarnos estos días. La alta temperatura y la humedad provocan que estos días su población sea mayor que de costumbre. No solo de mosquitos, también afecta a garrapatas, arañas o pulgas.

Por este motivo, es importante saber diferenciar qué tipo de picadura provoca cada uno y cómo debemos tratarla, tal y como explican en El País.

El mosquito es el insecto más habitual a la hora de provocarnos picaduras en verano. Identificar la picadura es sencillo y su aspecto, pequeña hinchazón rojiza, se produce por la reacción alérgica que nos provoca su saliva al chupar nuestra sangre. Lo idea es no rascarla y tratarla con alguna pomada de farmacia antiinflamatoria o con corticoides. Para prevenirlas pueden usarse repelentes que se aplican sobre la piel, líquidos o en espray.

Las arañas son otro de los insectos más comunes a la hora de ‘atacar’ nuestra piel. Su picadura depende del tipo de araña, yendo desde los dos puntitos en la zona picada hasta un enrojecimiento de intenso picor en la zona. Para aliviarla, se debe limpiar, desinfectar y aplicar hielo.

Otras habituales este veranos van a ser las avispas (mucho más que las abejas). La picadura de avispa y abeja solo produce reacción grave a entre un 5% y el 15% de la población. La diferencia entre una y otra es que la abeja deja el aguijón tras picar y la avispa no, por lo que en el caso de la picadura de abeja hay que tratar de retirarlo lo antes posible. Ambas provocan una amplia inflamación y dolor intenso las primeras 48 horas. Se puede tratar, si el dolor es muy intenso, con antihistamínicos orales y corticoides en crema u orales. También es importante no rascarse para evitar sobreinfección, lavarse la herida con agua y jabón, y aplicar compresas frías o hielo en las tres primeras horas.

Las chinches provocan una picadura similar a la de mosquito o pulga, aunque por lo general las chinches suelen picar varias veces en la misma zona. Aunque se suelen recetar corticoides, lo cierto es que los antihistamínicos son más efectivos.

La garrapata es la fácil de identificar, porque queda adherida a la piel. El mayor error es intentar quitarlas de un manotazo ya que la garrapata cuenta con un sistema de anclado que le permite quedar dentro de la piel si se arranca la parte externa de ella. Lo mejor es echar en la zona aceite o vaselina para asfixiarla y que se desprenda entera. Pueden llegar a producir erupciones en la zona o fiebre por lo que es aconsejable acudir a urgencias y tratarla con antibióticos.

Las pulgas, por su parte, suelen caracterizarse por picaduras que describen una línea y generalmente van siempre por debajo de las rodillas. Suele ser más factible esta picadura si se tiene mascota, por lo que habría que comprobar si esa es la razón y desparasitarlo. Para aliviar la molestias se puede aplicar frío para que baje la inflamación.

Menos habitual, aunque también hay que tenerla en cuenta es la picadura de alacrán, el tipo de escorpión más común en España. Es fácil de saber porque, además de ser muy dolorosa, el alacrán quedará paralizado cerca del lugar donde picó. Hay que lavar bien la zona de la picadura, desinfectarla con antiséptico y ponerle hielo. Luego, mantener elevada la zona de la picadura y seguir el tratamiento que determine el médico para evitar complicaciones. El del alacrán no es un veneno peligroso, pero si produce un importante edema y algunas molestias como calambres musculares, temblores y hormigueo.

Picaduras en la playa

No está demás hacer un rápido repaso a dos de las picaduras más habituales en las playas: las de medusas y erizos.

En el caso de las medusas la intensidad de la picadura también depende de la especie. Lo más efectivo suele ser tratar la picadura con vinagre o alcohol aplicados durante media hora en la zona y limpiar la zona con suero fisiológico o agua de mar, nunca con agua dulce. También se puede aliviar el escozor con crema con hidrocortisona al 1%. Si se trata de la carabela portuguesa, lo mejor es acudir a urgencias ya que su picadura puede provocar una reacción alérgica.

En los erizos la cuestión es simple, hay que extraer todas las púas lo antes posible, generalmente, con alfiler o aguja. La celeridad hará que evitemos una infección mayor, aunque estas púas no suelen provocar reacciones graves.



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