Leonardo Ogaz: ‘Justicia tardó 45 años, pero llegó… miles aún no aparecen’ | Internacional | Noticias


Leonardo Ogaz (1950, Antofagasta) tenía 23 años cuando fue detenido junto al político y cantante popular Víctor Jara por los militares al servicio de la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile. Fue el 12 de septiembre de 1973. Lo golpearon y vio cómo sus amigos y compañeros de izquierda eran torturados y encerrados. “Nos querían matar”, recuerda. A propósito de la condena a nueve militares por el asesinato de Víctor Jara, este chileno –radicado en Quito– cuenta su experiencia y reflexiona sobre la impunidad y los cientos de asesinados y desaparecidos.

¿Qué se logra con la condena a los 9 militares?

Se logra que los culpables, que ya son gente de la tercera edad, paguen por su crimen. La justicia ha tardado 45 años, pero ha llegado.

Dicen que una justicia que tarda tanto tiempo no es justicia.

Pero es preferible eso a que no haya nada. Se demoraron, pero por lo menos se establecieron los hechos de un crimen cobarde. Yo soy testigo de la barbarie, de la inquina, del odio, de la prepotencia, de la provocación de los militares. Yo estuve ahí con Víctor Jara cuando se lo llevaron…

¿Cuándo ocurrió eso?

Nos detuvieron el 12 de septiembre (1973) en la Universidad Técnica del Estado, donde trabajaba Víctor Jara y yo estudiaba. Hubo una ofensiva militar, a cañonazo limpio. Nos llevaron a la Escuela de Artes y Oficios y luego al Estadio de Chile, que hoy lleva el nombre de Víctor Jara.

¿Qué pasó ahí?

Allí nos encerraron y nos mantuvieron tres días sin comida y con una provocación constante. Luego nos tuvieron en el Estadio Nacional cerca de un mes. Pero tenían que desocuparlo porque había un partido de eliminatorias del Mundial del 74. Jugaba Chile con la Unión Soviética. Pero los soviéticos se negaron a ir.

¿En el estadio fue el contacto con Víctor Jara?

No, a él yo lo conocía desde la Universidad. Había un departamento de extensión universitaria que salía a los barrios… Realmente había un serio compromiso con los sectores populares. Hoy se llama Universidad de Santiago y es estatal.

¿Cómo era Víctor Jara?

Él era una persona sensible, abierta. Yo tenía 23 años y le calculo a él unos 35 a 40 años.

¿Se juntaron en el cautiverio?

De pronto, por alguna circunstancia, me encontré con él en el bordillo de la cancha de básquet. Estábamos Víctor Jara, el abogado de la Universidad y yo. Ellos conversaban y me llamó la atención que este abogado, que se llamaba Boris Navia, de repente se comenzó a sacar el zapato. Luego le abrió la tapa y en ese momento me di cuenta de que Víctor Jara le pasó un papel con la última canción (Somos cinco mil). Allí se describía la atrocidad que estábamos viviendo. Yo tengo la impresión de que querían matarnos a todos, pero nuestros familiares fueron a reclamar, a preguntar, a ver. Eso los detuvo.

Muchos casos aún son un misterio. ¿Confía en que se conocerá algo de ellos con el tiempo?

Exigimos justicia para que quede establecido el horror del crimen. Que sea juzgado y sentenciado aunque sea tarde. Ese es un capital moral para la generación que luchó para el país. Se salda una deuda. Y las familias serían indemnizadas por el Estado. Las hijas de Víctor Jara podrán de alguna manera ser reparadas en su dolor. Estas cosas son importantes que ocurran. Los militares de hoy van a tener presente que si vuelven a cometer crímenes, habrá justicia que los condene.

¿Cuándo se cerrará este capítulo tan doloroso para la historia de Chile y de la región, que la vivió tan de cerca?

Es difícil que se cierre pronto. Aún hay miles de gentes que no aparecen y los militares, en un pacto de silencio, no dicen dónde están.
Lo que se debe hacer es llegar a la verdad, a la justicia y a una reparación justa. Son tres columnas que deben ser integrales para superar este problema. Mientras se los consiga, la herida se mantendrá abierta. (I)

Yo soy testigo de la barbarie, de la inquina, del odio, de la prepotencia, de la provocación de los militares. Yo estuve ahí con Víctor Jara cuando se lo llevaron…”.
Leonardo Ogaz,
Chileno radicado en Ecuador




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