La lista de pros y contras para elegir una dieta cerrada o una flexible


La palabra dieta tiene una connotación negativa que hace que muchos se estremezcan al oírla. Pero, actualmente, las dietas ya no tienen por qué ser ese tormento que duraba días y semanas pasando hambre. Ahora, este término es sinónimo de nutrición y alimentación saludables.

Aun así, sigue habiendo varias modalidades de régimen y algunas de ellas pueden ser algo más estrictas que otras. Para elegir el modo que más nos convenga, es importante tener siempre en mente nuestros objetivos (ya sean estéticos o deportivos) y conocernos a nosotros mismos para saber si seremos capaces de adherirnos con éxito a la nueva dieta.

También es importante hacer una lista de pros y contras y conocer, a grandes rasgos, el tipo de esfuerzo que va a requerir cada tipo de dieta. Para ello, el nutricionista Nano Alutiz explica cuáles son las diferencias entre un estilo más cerrado y más abierto.

Dieta cerrada

Es aquella que ofrece pocas alternativas y posibilidades en lo que a alimentos se refieren. Es decir, es más restrictiva en cuanto a opciones y tiende a imponer un elenco de alimentos y platos limitado.

Por lo general, son “más aburridas” y hacen que socialmente nos sintamos más limitados, puntualiza Nano. Siguiendo este tipo de régimen es más complicado salir a cenar o a comer a restaurantes, por lo que la conciliación con la vida social se complica.

Estas razones hacen que sean regímenes efectivos en cuanto a resultados físicos pero más duras psicológicamente, por lo que es más difícil que generen una adherencia y cuentan con un alto nivel de abandono.

Dieta flexible

Por otro lado, existen dietas flexibles que permiten una mayor combinación de alimentos y platos, por lo que dan más posibilidades de adaptar el régimen a nuestros gustos personales. Esta razón las convierte en dietas más fáciles de seguir y de generar adherencia sana.

A nivel social, es mucho más fácil combinar estas dietas con salidas, comidas y cenas, ya que nos permiten disfrutar con más flexibilidad. Esto no quiere decir que todos los días haya que comer en exceso.

Y es que esta puede ser la trampa de este tipo de dietas. El hecho de que sean flexibles no quiere decir que todo valga y hay que ser conscientes de que es necesario comer sano y tener los suficientes conocimientos para saber regularse. 

Nano Alutiz, como profesional de la alimentación, recalca la importancia de dialogar con el nutricionista o dietista para conseguir de la mejor manera posible los objetivos que nos planteemos. 

“Lo que va a marcar que tu dieta, sea de una forma u otra, van a ser tus gustos, preferencias y lo que más te convenga diariamente para que la adherencia a ese plan de alimentación te lleve a disfrutarlo sin ningún tipo de estrés ni ansiedad”.





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