La lavadora se ha averiado, ¿tiene que pagar la reparación el casero o el inquilino?


Las averías y reparaciones en una vivienda alquilada pueden generar conflictos entre los propietarios y los inquilinos debido a las dudas sobre quién debe hacerse cargo del coste de las reparaciones.

Uno de los enfrentamientos habituales se produce a raíz del fallo de un electrodoméstico, como por ejemplo una lavadora, una nevera o un lavavajillas.

Quién paga la avería

Lo que dice la Lau, la Ley de arrendamientos urbanos. ¿Quién tiene que pagar en caso de que se estropee una lavadora? De acuerdo con la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos), «las averías las abona el propietario del inmueble, salvo por un mal uso o daño intencionado por parte del arrendatario». Aunque con una excepción: cuando «es una avería mínima, como un piloto o un filtro, o si se demuestra que la culpa ha sido del inquilino».

Es decir, en este caso, el propietario paga la reparación de una lavadora en una casa de alquiler, salvo que la avería esté provocada por un mal uso o por un daño intencionado del inquilino. Por norma general, es el propietario del inmueble quien debe hacerse cargo de los daños provocados por el uso cotidiano de electrodomésticos o cualquier elemento del interior.

Al respecto, según explica a 20minutos Esperanza Palacio, co-directora legal de reclamador.es, «la legislación sobre arrendamientos urbanos establece que las pequeñas reparaciones que haya que realizar de los electrodomésticos, que sean como consecuencia del desgaste por el uso ordinario de los mismos, serán por cuenta del inquilino».

No obstante, recalca que «si fuera necesario cambiar el electrodoméstico en cuestión, ya estaríamos hablando de reparaciones necesarias para conservar la vivienda, y por tanto, el arrendador es quien tendría que hacerse cargo del coste. Aunque, si se acredita que el electrodoméstico se ha estropeado como consecuencia de un mal uso por parte del inquilino, éste tendrá que abonar el coste de la reparación».

Un hombre mira la nevera.
Pixabay

Sin acuerdo entre propietario e inquilino

¿Qué ocurre si no hay acuerdo entre casero e inquilino?Preguntada por si existen dudas sobre el motivo de la avería, si no se sabe bien si ha sido por el desgaste normal, o por un mal uso del inquilino, Esperanza Palacio indica que «en estos casos en que arrendador y arrendatario no se ponen de acuerdo en el origen de la avería y por lo tanto quién debe hacerse cargo de ella, no queda más remedio que recabar un informe pericial que avale la postura de una u otra parte y que zanje la disputa».

Al respecto, agrega, «Si aún así tampoco es posible (porque cada uno tiene un informe que le da la razón) no habrá más remedio que acudir o bien al Arbitraje o bien a los Juzgados para que sea un tercero quien decida».

En este punto es importante recordar, indica la directiva de reclamador.es, que aunque el Arbitraje en esta materia se ha ponderado como una solución rápida en comparación con los Tribunales, hay que tener en cuenta que al no tratarse de un arbitraje de consumo (único gratuito), se incurren en gastos similares a los del procedimiento judicial, puesto que hay que pagar los honorarios de los árbitros, hay condena en costas si lo entienden pertinente y si el laudo que se dicta no es voluntariamente cumplido por quien finalmente ha sido declarado responsable de reparar la avería, habrá que acudir igualmente al Juzgado para solicitar su ejecución.

Obligaciones del casero

¿Cuáles son sus obligaciones?El propietario de la vivienda arrendada está obligado a realizar aquellos arreglos que sean necesarios para conservar la vivienda en «condiciones de habilidad». Según detalla Reparalia, el casero debe realizar los siguientes saneamientos de los que el arrendado debe informarle lo antes posible:

Reparar, renovar o sustituir cualquier elemento de las instalaciones de conducción de agua y desagüe.

Mantener y conservar el techo, las paredes, el suelo y la chimenea en el casero de contar con ella.

Solucionar cualquier problema relacionado con la instalación eléctrica, las tuberías y la calefacción.

Sustituir o reparar el termo en caso de avería o funcionamiento deficiente.

Reparar y sustituir cualquier electrodoméstico averiado si no se trata de averías menores como la rotura de un piloto o el fallo o desmejora de un filtro.

Acabar con las plagas producidas por el mal funcionamiento de las instalaciones de la casa. Aunque las que se ocasionan por el mal uso o funcionamiento de los exteriores del bloque serán responsabilidad de la comunidad de vecinos o del ayuntamiento local.

Obligaciones del inquilino

deterioro por el uso cotidiano. Hay ciertas cosas que con el transcurso de la vida cotidiana se deterioran o rompen y que en todos los casos son exclusivamente responsabilidad del inquilino. Con el contrato de alquiler de la vivienda, el arrendador contrae las siguientes obligaciones:

Pagar todas las facturas de aquellos bienes que se puedan medir a través de contadores individuales: agua, luz, gas, teléfono, etc. Contando también con el pago de los gastos de cualquiera de estas cosas que se puedan generar durante una avería.

Cualquier desperfecto que se derive del mal uso de la vivienda.

Cambiar o reparar las persianas, lámparas, bombillas y los agujeros realizados en las paredes por la cuelga de cuadros o decoración, también correrán de su cuenta todas aquellas pequeñas reparaciones –las que tengan un coste inferior a 150 euros– que se deriven del desgaste por el uso cotidiano de la casa si no se llega a través del contrato a un acuerdo distinto.

Arreglar cualquier problema eléctrico producido por una sobrecarga de la red producida por la conexión de más aparatos de los que la instalación puede soportar.



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