Katy Perry no quiere cometer con su hija, Daisy Dove, los mismos errores que vivió en su infancia


Ya sabemos que la pequeña Daisy Dove, tal y como se encargó de explicar su padre, Orlando Bloom, en el famoso programa norteamericano de televisión de Ellen DeGeneres, se parece a él. “Fue gracioso porque cuando llegó al mundo fue como ¡es una miniyo!”, explicó.

Eso sí, el actor de sagas como Piratas del Caribeo El Señor de los Anillos matizó que “afortunadamente ha heredado los maravillosos ojos azules de su madre, lo que es perfecto”. Sin embargo, el físico no es algo que le preocupe a Katy Perry, sino cómo van a criarla.

Ambos están atravesando una de las mejores etapas de su vida, sobre todo la cantante de 36 años, que ha cumplido su deseo de maternidad y, a pesar de alguna que otra broma en Twitter diciendo que va a tener que cuidar ahora a dos jóvenes (por su próxima colaboración anunciada con la española Aitana), lo cierto es que está totalmente focalizada en no cometer ciertos fallos.

Y dichos fallos tienen mucho que ver con su propia infancia. La artista californiana ha concedido una entrevista para la revista Rolling Stone en la que ha querido hablar de sus métodos de crianza y de cómo pretende diferenciarse de su propios padres, a los que consideraba demasiado “conservadores”.

“Estoy emocionada de poder criarla de una manera diferente y voy a dejar que elija entre todas las opciones. Que vaya descubriendo y que simplemente se vaya apoyando en la magia de la vida. Se podrá vestir con lo que ella quiera vestirse”, ha afirmado Perry, que ha explicado para matizar que sus padres no le permitían siquiera disfrazarse por Halloween.

Aunque dejó claro que nunca le faltó el amor, la cantante de éxitos como Fireworks, Roar, California Gurls o Teenage Dream daba a entender que no podía comer determinados alimentos o celebrar un enorme número de festividades debido a la religión que profesaban Mary Christine y Maurice Keith Hudson, sus padres.

Ellos eran pastores pentecostales, una fe que abrazaron después de varias fases rebeldes de su juventud. Nacida en 1984, Katy Perry y sus hermanos asistieron a una escuela cristiana donde tenía más restricciones aún. De hecho, tanto en casa como en el colegio solo podía escuchar góspel, la música que comenzó cantando. Además, sus padres, por poner otro ejemplo, no dejaban que ella ni sus hermanos, David y Angela, desayunasen unos cereales llamados Lucky Charms dado que el ‘Luck’ del inicio les recordaba a Lucifer.

“Eso va a ser muy, muy importante [a la hora de formar a Daisy Dove]. Nunca se me permitió ir a pedir caramelos ni disfrazarme, por lo que con toda probabilidad lo compensaré muchísimo”, anunció Perry.



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