Entrenar sin agitarse


Algunas de estas disciplinas sirven para renunciar al sedentarismo, otras se recomiendan para personas que no pueden hacer grandes esfuerzos y otras son ideales para mantenerse en el peso ideal. Lo cierto es que estas rutinas, aparentemente sosegadas, son muy efectivas. Las más tranquilas son ideales para individuos con determinados padecimientos de salud (previa consulta médica), mientras que los que demandan mayor esfuerzo son perfectos para quienes buscan mantenerse en la línea e incluso sirven para quienes desean hacer entrenamientos combinados. Cuidar el peso, fortalecer el corazón y los huesos y disminuir la presión arterial y el colesterol son los beneficios fundamentales que se obtienen, como consecuencia de sumarse a alguna de estas disciplinas con regularidad y, por supuesto hay que cuidar la alimentación.

YOGA

El  yoga es una enseñanza milenaria que dinamiza el cuerpo y la mente, a través de la ejecución de una sucesión de posturas en coordinación con la respiración consciente, sólo por la nariz, y asociadas con una meditación para inaugurar y concluir. Sea cual sea la elección, lo esencial es seguir el ritmo, cuidar la alineación y mantener firme el área que se está estimulando con cada movimiento. Si se asiste a clases en un par de ocasiones a la semana, los resultados no tardarán en notarse.

NOTA: Hay mucha gente que busca calmar la ansiedad con esta práctica.

PILATES

Esta técnica ideada por Joseph Pilates a principios del siglo XX, es un tipo de gimnasia donde los ejercicios, de estiramiento, de reiteración o de endurecimiento, no son demasiado rápidos ni demasiado lentos y están controlados tanto por la respiración, que se hace nariz-boca, como por la activación del músculo transverso del abdomen o centro de poder. Existen dos maneras esenciales de experimentarlo: en el suelo, con una alfombrilla y accesorios como las famosas pelotas gigantes, o en máquinas. Uno de esos artefactos se denomina reformer y quien mira un entrenamiento con él, desde afuera, podría pensar que es muy sencillo, porque es un aparato en el que la persona está acostada sobre una plataforma, que se desliza sobre unos rieles al empujarla con los pies o por medio de mancuernas. Lo interesante es que esa armazón tiene unos resortes conectados, con distintos niveles de resistencia, pero la fuerza para moverla sale del control del piso pélvico, o sea, en el caso de las mujeres, deben succionar la vagina y el abdomen para levantar las piernas o los brazos. Se busca la calidad del movimiento, no la cantidad y a lo mejor con 10 repeticiones logras lo que harías con 100 abdominales.

NOTA: hay más de 500 opciones para hacer en el reformer.

CAMINATA

La llamada “caminata de calle” no es más que la función natural de desplazamiento del ser humano llevada a mayor velocidad, cuando se realiza como competencia. No obstante, puede ser obrada por cualquier sujeto con la capacidad y los ánimos de hacerlo sin necesidad de andar como el correcaminos. Se recomienda acostumbrarse a hacer un estiramiento dinámico, que permita desentumecer el organismo entero, con movimientos como subir las rodillas hacia delante o hacia atrás y mover la cintura en péndulo. Lista esa fase, avanzar lentamente e ir ganando rapidez progresivamente, para activar glúteos, lumbares y abdomen, aparte de las piernas, llevarse los audífonos o ir acompañado son, a la par, dos grandes motivadores para hacerse un hábito. Para hacerlo más agradable, un día puede hacer cambios de ritmo, para avivar el corazón; otro día puede adaptarse al terreno y sólo caminar en las cuestas y bajadas; un día puede dedicarle hora y media y en las otras jornadas 45 minutos; otro día puede tomar unas mancuernas por máximo 20 minutos y después soltarlas.

NOTA: puede valerse de un cronómetro para ver cómo mejoran sus tiempos.

TAICHI

Esta gimnasia centenaria, nacida en China y ancestralmente considerada un arte marcial, tiene como fundamentos la concentración en los desplazamientos fluidos y lentos, en la respiración abdominal y en la distensión de ciertas zonas y la tensión de otras. En sí, consiste en la interpretación de una serie de formas o coreografías, compuestas por determinado número de pasos individuales o “cuadros”. En algunas de estas secuencias, se combate a un adversario invisible, mientras se deja fluir la energía vital o Chi. De este modo, se combina la suavidad con la dureza y se fortalece el cuerpo, para evitar lesiones. Los adiestramientos se extienden por una hora o una hora y media, al menos tres veces por semana o diariamente si se está arrancando. Y pueden hacerlo desde los adolescentes hasta los viejitos.  Quienes perseveran también avanzan en la complejidad de las figuras y ciclos y pueden incorporar espadas, abanicos o varas.

NOTA: puede intentarse solo o ser un complemento de otros ejercicios

 

La entrada Entrenar sin agitarse se publicó primero en Últimas Noticias.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook