En Agua Viva: patrimonio de la Nación desvalijado por el hampa


La parroquia Agua Viva de Palavecino posee uno de los espacios patrimoniales de características muy particulares y relucientes, que conllevaría por parte de la Alcaldía del Municipio Palavecino, a proceder en el año 2015 a iniciar todos los pasos legales para su proceso de recuperación y con ello la restauración; permitiendo materializar una ponderable inversión en dos ocasiones.

La Quinta de Silva Uzcateguí es un icono representativo de arquitectura morisco, ubicada en la avenida Terepaima justo en el epicentro de la referida zona, fue residencia familiar del connotado escritor y ensayista larense Rafael Domingo Silva Uzcateguí.

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Por gestiones adelantadas por la oficina del cronista parroquial en el año 2003, sería incluida mediante el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano, en el registro nacional de patrimonios culturales; visualizada así en un catalogo como “Bien de Interés Cultural del Estado Venezolano”; por parte del Instituto del Patrimonio Cultural.

Sin embargo pese a todo el marco legal que le ampara, ver el descuido y el abandono con la cual se encuentra, da un aspecto de poco interés por parte de la actual gestión municipal, que no prosiguió ni mucho menos concluyo el ambicioso proyecto de restauración total, iniciado por parte de la anterior gestión encarnada por José Barreras.

Hoy en día su aspecto pareciera que le cayó una pandemia, producto, a la delincuencia desbordante existente en sus alrededores, la cual ha ido desmantelando progresivamente la llamativa vivienda patrimonial.

Según datos aportados por la arquitecto Claudia Rodríguez Pérez, premio nacional de arquitectura colonial, supervisora y proyectista de las labores de revitalización, “solo faltó un escaso 35% para su total culminación”. Dados los aportes económicos dados por el municipio la lógica indica que debieron haberla terminado.

Actualmente el hampa desmonto: las tuberías de puntos eléctricos y aguas, las tejas originales, el entablado del entrepiso que data de principios del siglo XX y restaurado en su totalidad. Hasta el presente, ninguna autoridad regional o municipal se ha hecho presente en el sitio. Sólo la oficina del cronista ha hecho pública su presencia en el sitio.

Diversos actores municipales y vecinos a la casa, preocupados por el desamparo en que se encuentra, hacen un llamado a la alcaldesa Mirna Víes para que reactive los trabajos de restauración que contemplaría: la oficina de turismo de la propia Alcaldía, una sala permanente de exposición de arte y artesanía local, la oficina del cronista parroquial con una sala de consulta, el Registro Civil de la localidad, con una sala para uniones conyugales y matrimonios, una sala de exposiciones arqueológicas,  un servicio de café, restaurante y dulcería, áreas externas para presentaciones artísticas; entre otras .

Texto Cortesía: José Luis Sotillo.
Fotos: Alejandro Aguilar y Elías Venegas



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