El ‘caso Messi’ y el Barça, del burofax para irse ya al acercamiento para seguir hasta 2021


La efervescencia del ‘caso Messi’ ha bajado notablemente. Lo que parecía un divorcio traumático e inevitable ha pasado a ser un calentón del jugador, que aún no se ha pronunciado y que pase lo que pase ha quedado muy señalado por su actitud.

La reunión entre Jorge Messi y Josep María Bartomeu acabó con una declaración impactante. En apenas 24 horas, el padre y representante del futbolista pasó de decir que estaba “muy difícil” que siguiera en el Barça a que ya se planteaban seguir, al menos, hasta 2021 y luego irse libre.

En el fondo, la intención de Messi no ha cambiado mucho, pero está dispuesto a retrasarlo. El problema de la cláusula liberatoria y la dificultad para conseguir un sitio fuera del club de toda su vida ha hecho que el futbolista se replantee su futuro. Lo que se ha vendido como un aflojamiento en la presión de Messi a Bartomeu no es más que la resignación de que no puede irse sin provocar un gran lío judicial que tampoco le resolvería mucho o, al menos, a tiempo.

Leo Messi, con la nueva camiseta del Barcelona

Si finalmente se queda, su relación con Koeman no ha empezado de la mejor manera. No se ha empezado a entrenar a las órdenes del neerlandés hasta que se resuelva su destino. ¿Se atreverá el neerlandés a castigar a Messi por esta indisciplina?

La afición y Guardiola, a la espera

Desde el primer momento, la afición se ha puesto del lado de su ídolo. La desastrosa política deportiva y social de Bartomeu le han convertido en el foco de las iras, manifestaciones incluidas a las puertas del Camp Nou.

El giro de acontecimientos ha hecho que se pase de las súplicas a la suspicacia: ¿ha sido todo una estrategia de los Messi? Si finalmente no sólo no se va, sino que además renueva (con aumento de sueldo), ¿cómo se lo tomará la grada?

Messi no ocultó su decepción tras perder contra el Atlético.

El aún capitán culé no quiere que sea una salida traumática, en cualquier caso, al menos de cara a la afición. Messi es consciente de que es un ídolo como pocos ha habido en la historia del Barcelona, posiblemente el mayor. El problema es que su beligerante estrategia inicial ha hecho que un sector de los fans empiecen a verle como parte del problema y no de la solución.

El sueño de volver a jugar a las órdenes de Pep Guardiola se complica. El Manchester City, cuyas cuentas están vigiladas por la UEFA, no está en condiciones de pagar los 700 millones de esa cláusula de rescisión, pero tampoco 200 o 300. Además, la unión del técnico de Santpedor con el Barça es notable y no quiere que le consideren un traidor. La mayor puñalada que podría darles sería llevarse a Messi. 

Otro asunto es 2021. Si el ’10’ argentino queda libre el próximo verano, todo sería negociar la ficha y ya (que no es poco). Pase lo que pase, la decisión está ahora en el tejado de Messi, que en cualquier caso pasará una temporada convulsa… sea de culé o no.



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