Dani Rovira recupera su pasión por el ‘running’ tras el final de la quimioterapia


Se lo está tomando con un humor envidiable, hablando de su “pérdida de pelo, las venas de los brazos duras como bridas y cabeza de hipopótamo”, al referirse a cómo se ha quedado tras el final de la quimioterapia, pero Dani Rovira no es solo un ejemplo por ello, sino también por intentar sacar fuerzas de donde no se creía que las hubiera.

El cómico malagueño de 39 años está superando poco a poco el linfoma de Hodick que le diagnosticaron y que hizo público en plena cuarentena por la crisis del coronavirus, y eso le ha dado las energías necesarias para retomar una de sus mayores aficiones: correr.

Como es de suponer, aunque bien acompañado durante todo este tiempo por su pareja y gran apoyo, Clara Lago, la enfermedad y el tratamiento han tenido como consecuencia que haya perdido la forma física que tenía y que ahora deba recuperarla progresivamente.

De hecho, él mismo ha reconocido que esta primera sesión de runningno ha sido de sus mejores y que quizá no haya ido como él esperaba, aunque los números hablen por sí solos.

“El sábado pasado salí a correr por primera vez después de casi 5 meses. Sufrí y disfruté a partes iguales. ¿Veis lo que tardé en hacer 7 kilómetros? Fue algo entre lo heroico y lo patético. Empezar, no de cero, sino de -2 puede ser algo frustrante o, por el contrario, un reto y una motivación”, escribía Rovira.

Después de asegurar va a “destrozar” sus zapatillas “y las que están por venir”, el humorista sigue creyendo que la risa es la mejor medicina, así que tira de ironía para las etiquetas: no solo por la de #RitmoInfraCochinero sino, por si cabía alguna duda, #LaCalvaNoDaAerodinámica.



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