Cómo preparar un biberón de forma segura y evitar la infección por cronobacter


Aunque la infección por Cronobacter sakazakii, un microorganismo que se encuentra de forma natural en el ambiente, es bastante infrecuente, puede ser realmente grave e incluso mortal en los recién nacidos. 

Tal y como explican desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), los microbios Cronobacter pueden provocar una infección de la sangre (septicemia) o una meningitis en los más pequeños. Por esta razón, es de vital importancia seguir una serie de medidas de prevención, sobre todo a la hora de dar el biberón.

¿Dónde se encuentra este microbio? ¿Qué síntomas provoca?

Este patógeno puede estar presente en alimentos secos como la leche en polvo, los tés o en cualquier producto infantil en polvo. Es poco frecuente, pero los padres deben estar alerta ante cualquier signo de alarma como fiebre, llanto, poca energía o incapacidad para comer bien

“Los bebés de dos meses o menos que se enferman por Cronobacter tienen probabilidades mayores de contraer meningitis”, advierten los CDC. Además, los prematuros y aquellos bebés con patologías previas tienen más posibilidades de enfermar por esta infección.

Pautas para la protección del bebé

Niño en el médico

La primera recomendación de las autoridades sanitarias es optar por la leche materna para alimentar al recién nacido. “Uno de los beneficios es que previene distintos tipos de infección, como las de oído y respiratorias”, aclaran. 

En segundo lugar, hay que limpiar, desinfectar y guardar en sitios seguros todos los productos que se utilicen para dar de comer al bebé para evitar que se contaminen. 

Por otro lado, los CDC recomiendan utilizar leche líquida cuando sea posible. “Si alimenta a su bebé con esta fórmula, considere usar la que se vende líquida en lugar de en polvo”, sobre todo si el bebé tiene menos de tres meses, es prematuro o tiene el sistema inmune debilitado.

Recomendaciones para preparar un biberón con leche en polvo

¿Cómo se debe preparar para evitar riesgos? Lo más importante es mantener una correcta higiene de los productos necesarios para preparar el biberón y cerrar los embases de la leche y del agua embotellada para prevenir la contaminación por microorganismos. Para una preparación segura, los expertos recomiendan seguir estos pasos:

  • Limpiar y esterilizar el biberón y los productos que se vayan a utilizar.
  • Hervir el agua y dejarla enfriar durante aproximadamente 30 minutos hasta que alcance una temperatura de, al menos, 70°C. 
  • Añadir la cantidad exacta indicada en las instrucciones del producto y agitar el biberón cuidadosamente. 
  • Enfriarla hasta que llegue a la temperatura corporal. Para ello, puedes poner el biberón preparado bajo agua fria.  
  • Comprueba que no está demasiado caliente para alimentar al bebé dejando caer unas gotas sobre la muñeca. 

Otra de las recomendaciones “utilizar la fórmula dentro de las dos horas de su preparación”. Si no se toma el biberon por completo, es mejor desechar lo que sobre. En el caso de haberlo preparado para dársela más tarde, hay que refrigerarla de inmediato. 

Por último, hay que tener una correcta higiene de manos y lavárselas con agua y jabón en los momentos más importantes de la preparación:

  • Antes de preparar y dar el biberón.
  • Antes de tocar la boca del bebé.
  • Antes de tocar el chupete u otros objetos.
  • Después de ir al baño o de cambiar pañales.



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