Brutalismo: edificios impopulares que vuelven a ponerse de moda


  • Jonathan Glancey
  • BBC Culture

Pie de foto,

Trellick Tower, en Londres, se convirtió en una insignia de arte de su época, si bien los residentes tienen opiniones más ambivalentes sobre su belleza.

¿Podría existir una elección más extraña del nombre para un movimiento arquitectónico que “brutalismo”?

Llama la atención que a algunos de los arquitectos encargados de la creación de las viviendas de la clase obrera y de los edificios públicos desde mediados de los cincuenta hasta comienzos de los setenta no les importara que los llamaran brutalistas.

¿Quiénes, particularmente aquellos a los que la barbaridad de la Segunda Guerra Mundial afectó con más fuerza, querrían vivir en edificios brutales?

Este curioso nombre es un juego de palabras con la expresión francesa béton brut, que significa concreto crudo, un material que en manos de un arquitecto y artista como Le Corbusier podía transformarse en algo extraordinariamente bello.



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