Asamblea Nacional navega entre moderados y radicales opositores



Entre las aguas de sectores moderados y radicales de la oposición viene navegando, en estos últimos meses, el barco de la Asamblea Nacional (AN) cuyo accionar en manos de Un Nuevo Tiempo (UNT) ya casi está en “mutis” cosa que no se vio en los periodos presididos por Acción Democrática (AD) y Primero Justicia (PJ).

El bastión que a punta de mayoría votos logró conquistar el ala opositora en el 2015 ha perdido, incluso, su músculo político por la misma desunión de sus principales partidos hecho que ha sido criticado hasta por sus propios seguidores.

Por ahora, el Parlamento nacional cuya función es vigilar, fiscalizar el ejercicio de Gobierno se ha quedado encerrado en la tarea de realizar sesiones, casi siempre, con poca asistencia de sus miembros por un desacato constitucional que lo mantiene atado de manos y pies desde que inició el lapso legislativo en enero del 2016.

Edgar Zambrano, diputado por el estado Lara y dirigente de AD, defiende que “la AN viene cumpliendo con el rol que le corresponde dentro de la conflictividad y de las dificultades que se viven en el país, a pesar de la diáspora opositora”.

Sin embargo, cree que el Parlamento debe hacer un esfuerzo para mantener el equilibrio sobre las distintas maneras de pensar que hay en su interior “para no ser el epicentro de confrontaciones, sino el centro de políticas y se refleje el acto unitario de la oposición” con el proceso de aprobación de las leyes, las iniciativas de control político que tienen las comisiones.

Insiste en que “el desacato constitucional como figura jurídica es un abuso de poder del Gobierno y un acto antidemocrático que violenta todo principio de participación, así como de igualdad y de equidad (…)”.

Recordó que el trabajo legislativo del 2016, 2017 y 2018 se ha hecho preservando las situaciones que se vienen presentado “con ataques no solo del Gobierno sino también de la misma oposición siendo una incongruencia de quienes deberían proteger al único poder legítimo que existe en la política venezolana que está en su deber ser”.

Elías Matta, representante de UNT por el Zulia, señaló que  “la división de la unidad también afectó” al Parlamento.

“El papel fundamental de la AN como único organismo electo democráticamente al cual el gobierno de manera inconstitucional arrebató sus atribuciones ha sido la piedra de tranca para la consolidación del régimen”, puntualizó.

“La AN tiene que ser respetada en sus atribuciones claramente establecidas en la Constitución. En este momento nadie puede supervisar lo que hace el gobierno, además de que logró un bloqueo informativo de sus actividades”, señaló.

Matta también sumó que ya “son más de 2 años sin cobro por parte de los diputados, además las condiciones de trabajo que cada vez son peores, no hay papel, aires acondicionados y eso ha conllevado a la  poca productividad” y al desánimo en gran parte de sus integrantes. 

Para la socióloga Maryclen Stelling, la situación del Poder Legislativo es “la expresión de la situación de la oposición en general. Expresa la pérdida de legitimidad y de accionar”.

Considera que su dirigencia “ha desperdiciado el poder que hubieran podido tener de ser un bastión de la oposición como lo pretendió Ramos Allup en sus inicios y ya no constituye ni un espacio de poder de la oposición”.

La instalación de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) con unos magistrados ejerciendo sus funciones en el exilio que, en principio, había sido considerado como un botón de honor de la AN por contar con el respaldo internacional de varios países y hasta la Organización de Estados Americanos (OEA), ahora se venido desmoronando con la separación de sus cargos de  algunos de sus magistrados.

Al respecto, Zambrano opinó que la AN “designó a un cuerpo de magistrados principales y suplentes para llenar las vacantes existentes, así como de parlamentarios que también pasaron a ser magistrados  exprés que había designado la AN que finalizaba su periodo legislativo en el 2015”.

“Solo le dimos cumplimiento a un mandato constitucional”, enfatizó.
 
Pero para Stelling con la deserción de magistrados que se ha venido dando  simplemente “se perdieron espacios de poder en manos de la oposición y se han venido desempeñando de acuerdo al manejo que ha tenido. Allí está otro espacio más del fracaso absoluto y toda democracia legitima necesita de una oposición”.

Simón García, analista y exdirigente del MAS,  en un artículo de opinión, sostiene que “los fatales errores” que ha cometido la oposición la han “degradado” de tal manera que “ha disminuido el tamaño de su influencia” llegando a “encoger su presencia en franjas institucionales que aún sobreviven al autoritarismo” como la AN, “ha abandonado, sin plan alterno, un terreno donde cuenta con fortalezas activas y potenciales como el electoral,  ha perdido capacidad de movilización, además de carecer de herramientas para ejercer presión interna y presentar una amenaza creíble al Gobierno”.

En este trimestre que resta, la oposición desde la plataforma de la AN tiene el desafío de recobrar la credibilidad y el respeto que ha perdido ante tantos errores por las diferencias internas y confrontaciones de sus voceros y dirigentes, muchos de ellos desaparecidos del escenario político.
 



Source link

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook