alimentos y hábitos que lo provocan


Ardor de estómago.
Flickr/Hey Paul Studios

La enfermedad del reflujo gastroesofágico, eso que comunmente llamamos ardor de estómago, es tan frecuente que puede suponer hasta una de cada cinco consultas al especialista del aparato digestivo.

Sólo los casos más graves requieren de medicación, pero una parte esencial de cualquier tratamiento y la primera línea de defensa ante este problema son los cambios en el estilo de vida. Es decir, la alimentación es fundamental, pero hay que ir más allá, transformando algunas malas rutinas que acaban castigando nuestro estómago.

En el reflujo gastroesofágico, el esfínter esofágico inferior que cierra el paso del estómago al esófago permite que el contenido ácido del estómago ascienda hasta el esófago y la boca, provocando síntomas como pirosis (los ardores de estómago), inflamación en el esófago y dolor retroesternal.

Seamos prácticos. ¿Cómo podemos evitar el ardor de estómago? ¿Qué hábitos hay que cambiar y qué alimentos debemos dejar de consumir? Sigamos las pautas que da la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).

A la hora de las comidas

Alimentos a evitar
Hay que evitar las frutas y zumos cítricos, el tomate y sus derivados, el café en todas sus versiones, las especias y los condimentos. En cambio, hay alimentos que ayudan a disminuir la presión del esfínter: la menta, el ajo, la cebolla y el chocolate y los alimentos ricos en grasa como aceites, mantequilla, carnes grasas o quesos muy curados.

Ni frío ni calor
Comer alimentos y bebidas demasiado frías o demasiado calientes puede afectar negativamente a la mucosa del esófago. El alivio inicial que produce la leche suele tener un efecto rebote que intensifica la acidez más tarde. Ten presente además que las comidas muy copiosas provocan distensión de las paredes del estómago que a su vez mantiene abierto el esfínter.

Ni alcohol ni café
El alcohol y la cafeína promueven que disminuya la presión del esfínter y éste pierda fuerza. El vino blanco y el cava, en concreto, por su mayor contenido en gas, favorecen en mayor medida el reflujo porque además de disminuir la presión esfinteriana, favorecen el paso del contenido gástrico hacia arriba cuando expulsamos el gas.

Cómo comer y cómo hacer siesta
Hay que mantenerse erguido durante y después de las comidas. De ese modo favorecemos el efecto de la gravedad sobre el estómago. Durante la digestión el estómago se está contrayendo de forma continua para conseguir que los alimentos se mezclen; si estamos tumbados, estas contracciones facilitan que el contenido del estómago alcance el esófago. Además, hay que evitar tumbarse en las dos o tres horas siguientes y si se trata de la siesta, mejor será hacerla sentados o recostados.

Hábitos que debemos cambiar

Dejar de fumar
Fumar causa una disminución de la saliva y con ello se reseca más la boca y la garganta. Además, la saliva contrarresta el ácido por lo que una disminución en la cantidad de saliva que llega hasta el estómago agrava el reflujo. Los fumadores sufren también de más afecciones respiratorias que conllevan tos y la tos aumenta la presión en el abdomen y favorece el ascenso de los ácidos.

Perder peso
La pérdida de peso tiene multitud de beneficios para la salud. En este caso, puede ayudar a las personas con sobrepeso a reducir el reflujo. El exceso de peso y el perímetro abdominal provocan una compresión gástrica que favorece el reflujo del contenido gástrico al esófago.

Ropa que no apriete
Al igual que la tos, la ropa que aprieta el abdomen como pantalones o camisas muy ajustados, aumenta la presión intraabdominal y favorece la salida del contenido del estómago.

Calzar las patas delanteras de la cama
Este remedio puede resultar útil en los casos en los que exista reflujo durante la noche. Cuidsd con las almohadas. Si ponemos dos o tres, lo que estamos haciendo es flexionar el tronco y de eso modo aumentamos la presión intraabdominal, justo lo que no queremos.

Menos estrés
El estrés produce la segregación de sustancias estimulantes, como la adrenalina, que en el caso del sistema digestivo pueden acelerar el vaciamiento del estómago, dificultar la digestión y aumentar la secreción de ácido del estómago.



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