“Alguna vez me he quedado triste y jodido pensando en el puto mundo en el que vivimos”


El mismo de siempre, pero con aires renovados. Así vuelve Marwán, que empieza una nueva etapa con El viejo boxeador, un álbum cocinado a fuego lento y que supone su regreso al panorama musical más optimista y directo que nunca.

¿Por qué ‘El viejo boxeador’? ¿Viene con ganas de guerra? El disco es bastante guerrero, sí, y ese título es el que también da nombre a una canción que resume muy bien la esencia del disco, que es la idea de resiliencia, de las segundas y terceras oportunidades. La idea de que muchos obstáculos se superan. En el anterior disco yo sentía que estaba en un momento de bloqueo muy grande y que estaba muy golpeado. En este disco golpeo yo más. Es más optimista y trae una idea: decirle a la gente que se puede salir adelante a pesar de que pasen cosas malas, que forma también parte de la vida.

¿Se siente renovado? Sí, muchísimo. Tengo mayor confianza, me atrevo a hacer más cosas y, en definitiva, a definirme quién soy como artista.

¿Qué le pasa con los ‘haters’, a los que lanza mensajes en sus canciones? Pues lo que a muchos. Que a veces es ingrato que te insulten o que te critiquen en entrevistas, incluso gente famosa, porque no les gusta lo que haces. Y por eso me apetecía soltarles un par de sopapos en forma de canción y con un poco de humor [risas].

“Me apetecía soltar a los ‘haters’ un par de sopapos en forma de canción y con un poco de humor”

¿El odio que se genera en las redes sociales puede tener consecuencias? Totalmente. Las redes son un altavoz para cosas buenas, pero también lo están siendo para las malas. Para la confrontación y la descalificación continua entre unos y otros y para que haya linchamiento colectivo. Aunque yo no he sufrido eso con la música, sí que lo he vivido en mi faceta con la poesía, que gente conocida me ha puesto a caldo y ha sido bastante cruel, incluso en medios nacionales. Generalmente no me afecta mucho, pero alguna vez sí lo ha hecho. Y, aunque no quiero líos y por eso no lo he hecho, alguna vez sí me ha apetecido contestarles y mandarles a ‘tomar por culo’ y permitirme el derecho a enfadarme.

¿Llega a sentir resentimiento, como otro título del disco? Normalmente se pasa rápido, pero sí es verdad que a veces, cuando he recibido en poco espacio de tiempo cuatro o cinco críticas destructivas, sí me he quedado triste y jodido pensando en el puto mundo en el que vivimos y la gente que lo puebla.

Más repaso al disco. ¿Tanto le molesta el reguetón? [Risas] ¡No! No tengo absolutamente nada contra el reguetón. Lo que sí es cierto es que hay una crítica a esos grandes artistas que ahora están haciendo reguetón solo por encajar. A mí, si haces reguetón porque te gusta, me parece estupendo, pero creo que un artista es un artista, y debe hacer lo que realmente siente y le remueve por dentro, no por encajar. Conmigo que no cuenten para hacer algo sin alma. En cualquier caso, lo canto en tono de humor, porque, en realidad, yo escucho canciones de reguetón, ¿eh? Lo que no me gusta es que haya tanto. Pero lo mismo me pasaría con el pop o con la canción de autor, si se diera el caso. Lo que mola es que haya cabida para todo.

“No tengo nada contra el reguetón, pero sí contra esos grandes artistas que ahora los están haciendo solo por encajar”

¿Y hay sitio? Sí, claro. Y me parece bien hacer ese estilo de música. A lo mejor yo un día hago un reguetón, pero lo haré porque me apetece y trataré de hacerlo con una letra supercurrada, no con la misma letra vacía y la misma armonía que casi todos los reguetones. Eso es lo que haría y me gustaría que la gente también hiciese, pero claro, esa es mi mente idealista.

¿En qué circunstancias se compone mejor? Generalmente, la tristeza es más fotogénica que la alegría. Uno se hace preguntas cuando está triste, y las canciones forman parte de la búsqueda de esas respuestas. En cuanto a los tiempos, en realidad da igual, aunque la noche es un territorio muy proclive para componer, porque no recibes llamadas o mensajes, es un momento muy íntimo. Y pasa una cosa: la mente está cansada de todo el día y, por lo que sea, fluye la creatividad a un nivel superior. 

¿A qué le es más fácil componerle? La zona de mayor confort es el desamor, la mayoría de las canciones de la historia son de desamor y es lo más fácil para mí. Una crítica social o una historia bien elaborada tipo Sabina es más complicado.

“Los crecimientos muy verticales crean dentro de uno zozobras importantes”

¿Hay alguna letra, melodía o tema que se le resista? Sí. Hay ciertas cosas, que por ser excesivamente reflexivas, las llevo más a mis poemas que a mis canciones. Creo que una letra demasiado reflexiva hace que pierda valor la canción aunque esta sea muy buena.

¿Se degusta más un éxito como el suyo, paulatino, que uno inmediato, que es lo que se lleva ahora? Sí, se degusta más y se procesa más yendo poco a poco, sobre todo porque siempre tienes retos y disfrutas más los pequeños éxitos o escalones que vas subiendo. Los crecimientos muy verticales crean dentro de uno zozobras importantes.

Pues menos mal que esto no le ha pillado más joven, ¿no? Efectivamente [risas]. Imagínate que a lo mejor mañana, por ponerte un supuesto, lleno dos Wizink, pues a lo mejor en mi cabeza explota algo, no te digo yo que no, porque mucho éxito hay que saber llevarlo.

¿Hablar de política en las redes e incluso en sus conciertos le ha traído consecuencias? Alguna vez me han contestado o incluso me han escrito: “Joder, tío, yo voto a Vox y no puedes decir eso, porque a mí me encanta tu música…”. A ver, está claro que si tú opinas de algo pues siempre habrá alguien a quien no le satisfaga lo que hayas dicho.

“El Ministerio de Cultura está desaparecido, no hay un plan y tiene que haberlo. Estamos abandonados”

¿Cree que el artista se tiene que mostrar tal y como es ante el público? Cada uno tiene que hacer lo que quiera o buenamente pueda. Hay gente que, por sus inseguridades, tiene miedo a perder público. Yo he decidido que voy a decir lo que considere oportuno en cada momento. A veces consideraré oportuno dar mi opinión y a veces no darla. No se puede dar lecciones sobre esto.

¿Se puede ser directo y no tener enemigos? No. Siempre que lo seas, tendrás enemigos, sobre todo ahora que hay posturas tan enfrentadas y tan extremas.

Marwán, durante la entrevista con ’20minutos’.
JORGE PARÍS

¿La cultura se siente maltratada por las medidas del coronavirus? Como colectivo estamos maltratados de toda la vida y precisamente ahora, que hemos cumplido, salvo un par de excepciones, las normas a rajatabla, es acojonante que estén cortando por lo sano sin poner matices. Y necesitamos matices, porque necesitamos trabajar. En mi caso, a mí me va bien y tengo una vida más o menos holgada, pero hay gente que vive totalmente al día. Mucha gente, la gran mayoría, y necesita esas pequeñas actuaciones para seguir tocando. Se están tomando reglas totalmente arbitrarias: el toreo sí, pero la música no; en esta ciudad sí, pero en esta no… No tiene sentido. El Ministerio de Cultura está desaparecido, no hay un plan y tiene que haberlo. Estamos abandonados.

¿Ve difícil llegar a un punto de entendimiento en el que todos ganen? Por supuesto que se puede, pero se tienen que poner a trabajar. Tienen que poner unas medidas que sean realistas con las medidas de seguridad que se están tomando. Soy totalmente consciente de que corren malos tiempos, pero ya han pasado seis meses desde que empezó esto y no se han tomado las medidas pertinentes, se está cortando por lo sano.

“En la música hay mucho ego y se reciben muchos aplausos, puedes llegar a pensar que siempre lo haces todo muy bien”

¿Qué le provoca llegar a la gente como lo hace usted con sus canciones o sus poemas? No soy muy consciente de ello. Cada día trato de pararme y decir ‘jo, qué guay, esta persona me está pidiendo esta canción porque forma parte de su vida’. Eso es la hostia.

Compositor, escritor, poeta y hasta columnista. ¿Con qué se identifica más? Yo soy músico. Un músico que, creo, tiene una gran capacidad comunicativa. Me comunico a través de la prosa, a través de la canción, pero también del humor, de la palabra, de las reflexiones… ¡De todo lo que pueda!

Si no se dedicara a la música entonces, ¿los tiros irían por ahí? No, tendría que ver con el mundo del deporte, porque soy licenciado en Educación Física. 

Marwán.

Marwán

  • Cantautor, compositor y poeta
  • 5 de marzo de 1979
  • Madrid

Hijo de un palestino y de una española, el madrileño Marwan Abu-Tahoun Recio, conocido como Marwan, es un cantautor con cinco discos en el mercado que se ha ido haciendo conocido gracias al boca a boca y a las redes sociales. Además, se ha adentrado con éxito en el mundo de la poesía, logrando más de 125.000 copias de sus libros.

Si esto se acabara, ¿se reciclaría o haría todo lo posible por vivir de alguna forma de la música? Yo creo que tengo la capacidad para que esto me dure toda la vida. Pero si tuviera que volver a dar clases de educación física lo haría feliz.

¿Y cómo se renueva para seguir gustando? Teniendo la intención de cambiar. En este disco es lo que he intentado.

¿Cuesta ser autocrítico? En este mundo [de la música] en el que hay mucho ego y en que se reciben muchos aplausos puedes llegar a pensar que siempre lo haces todo muy bien. En mi caso, a pesar de que la fórmula funciona, siento que no he dado todo lo que puedo dar como artista. No porque haya dado poco, pero siempre se puede dar mucho más. Creo que los artistas interesantes son los que se reinventan, los que tienen capacidad de sorprender.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook