“No hay que mirar el pasado ni para hundirse ni para vanagloriarse”


María Pujalte, durante la entrevista
JORGE PARÍS


Con la que ya fue su compañera en el montaje Hermanas, Amparo Larrañaga, vuelve a escena la actriz María Pujalte en una comedia, El reencuentro (Teatro Maravillas, Madrid), que refleja buena parte de las relaciones, siempre tan complejas, de la familia.

Queda claro en la obra cómo somos mucho peores a veces en familia que fuera…
Sí, la confianza da asco. En familia compartes una intimidad que no tendrás con nadie y se viven cosas que fuera no. Muchas veces las peleas familiares tienen un toque especial…, por decirlo de alguna manera. En la función está tratado con humor, es una obra muy descarada. El humor que tiene es muy bestia.

Es que somos a veces un poco bestias en familia…
Sí, bueno, un poco.

¿Remueve o cura?
Es una comedia muy comedia y el humor es tan sanador, que, sí, cura. Es el mejor remedio.

¿Y la mejor defensa?
Sí, frente al dolor tomar distancia y reírte es lo mejor.

A veces la risa acaba en una mueca de dolor…
Cuando vas al teatro, si te prometen risa, esa es nuestra responsabilidad, y que digan: qué les pasa a estas dos locas. Y luego ya, cuando la hayas visto, que pienses: “Buf, lo que acabo de ver”.

Quizá introduce de contrabando cosas que de otra manera serían…
Sí, de otro modo sería un dramón.

¿Cuánto le cuesta hacer reír?
Es un género muy difícil, porque tienes que escuchar que se ríen. Hasta entonces la comedia no está hecha. Un drama o algo serio está más dentro, pero la risa se tiene que oír. La gente ha entrado de maravilla en la función.

¿Se siente bien tratada por el cine y la televisión?
Tengo suerte de ir hilando trabajos y me cruzo los dedos porque digo: “Es una carrera de fondo y no me ha faltado trabajo nunca, y eso que llevo desde el 88”. Haré 30 años este año. Y el balance es maravilloso. He podido trabajar siempre de esto.

¿Qué foto me enseñaría de cuando era niña?
Queriendo ser actriz. Es muy vocacional lo mío.

¿Se lo habría creído entonces?
No me lo habría creído, pero pasa con todo. No hay que mirar para atrás ni para hundirse ni para vanagloriarse. A veces hay momentos, cuando estás un poco bajo, que te tienes que decir: “Éste era tu deseo, así que siéntete bien”. No tenía más ambición que ver si podía ganarme la vida siendo actriz. Hasta ahora ha sido así, vamos a ver si de ahora en adelante sigo ganándome la vida como actriz.

¿Ha pagado muchos precios personales?
No lo sé, nunca he pensado en eso. No sé lo que es. Nunca he sentido que esté sacrificando nada. Estoy viviendo mi sueño.



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