Alberto Corazón, en busca del arte primitivo


Alberto Corazón. Tormenta de pavesas, 2017. Una de las obras incluidas en la exposición ‘Despojarse’ en la galería Marlborough de Madrid. (ALBERTO CORAZÓN)


Alberto Corazón (Madrid, 1942) es un todoterreno de la creación en España. Ha diseñado libro, carteles, portadas, objetos cotidianos como sillas, lámparas e incluso un teléfono (el Domo para Telefónica); y logotipos tan populares y reconocibles como el de Renfe, la ONCE, Sgae, la editorial Anaya o la Biblioteca Nacional.

Su faceta de pintor y escultor es menos conocida (aunque la practica desde hace años y con la misma constancia). Quizás porque como él mismo señala: “En los 70 me di cuenta de que este país es muy mezquino con el éxito. Si tienes éxito, tienes que manejarlo con cuidado y lo que ya no se acepta de ninguna forma es que se tenga en dos facetas”.

Sea como sea y piensen lo que piensen, él sigue ejerciendo sus labores de artista plástico. Sus últimos trabajos ven ahora la luz y por poco tiempo (tan solo hasta el próximo 6 de enero) en la galería Marlborough de Madrid. Bajo el título Despojarse se exhiben cerca de 40 pinturas y una escultura. Para su creación, el creador se ha retrotraído a los orígenes de la Historia del Arte y se ha inspirado en las pinturas de las cuevas prehistóricas.

Todos los cuadros representan una vuelta a lo primitivo y basan su gama cromática en tres colores: rojo, negro y blanco. También evoca, en ocasiones, la figura de un cazador furtivo: “que no sabe muy bien a dónde dirigirse”, un poco como le pasa, comenta, al propio creador “que va ‘caminando’ de forma contenida, encuentra dificultades y desarrolla estrategias para terminar furiosamente”. Por su parte, la escultura es un torso tallado en madera de fresno de dos metros de altura.

Este país es muy mezquino con el éxito. No se acepta de ninguna forma es que se tenga en dos facetas

Despojarse, explica, responde a un programa de trabajo basado en lo básico desde el punto de vista pictórico, es decir, en “pinturas enigmáticas de hace 40.000 años que usan el negro del tiznón, el rojo de la sangre de la caza, el blanco de las cenizas y el bistre -laca parda- de la arcilla”.

Corazón posee el Premio Nacional de Diseño y es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 2006. Entre sus exposiciones más destacadas se encuentran Inscripción de la memoria en el Tehran Museum of Contemporary Art de Irán, y Spagna avanguardia artística e realtá sociale 1936-1976 en la Bienal de Venecia. Sus obras forman parte de las colecciones permanentes del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid; entre otros.

Todavía en activo a sus 75 años, no ve con demasiado optimismo la realidad cultural del momento. “España vive unos años de absoluta regresión desde el punto de vista de la creación cultural. Ha irrumpido estruendosamente la mediocridad, que ha conseguido una brillantez que la hace imbatible. Son los peores momentos que he vivido como diseñador”, afirma.

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